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viernes, 3 de enero de 2014

Terapia de pareja - Motivos de consulta


Son varios los motivos por los que una pareja decide consultar a un psicoanalista. En muchos casos los problemas de celos, la insatisfacción sexual, en ocasiones una infidelidad cometida o sospechada por uno de los parteners, a veces el aburrimiento consecuente entre otras cosas por la monotonía, la ausencia de novedades y la falta de deseo, pueden provocar un distanciamiento sentimental agravado por problemas de comunicación. La pareja no se comunica y cuando lo hace siempre acaba en peleas y discusiones, en conflictos conyugales que en la mayoría de los casos trascienden a los hijos, si los hay y a las familias extensas respectivas.

También encontramos habitualmente la necesidad de solucionar problemas sexuales tales como la eyaculación precoz o la impotencia, en el caso de los hombres, o la frigidez y la inapetencia sexual en el caso de las mujeres, trastornos que pueden acontecer ocasionalmente como un hecho circunstancial producido por una situación específica como una depresión post-parto, o por el contrario aparecer en prácticamente todos los encuentros sexuales de la pareja. 

Con la llegada de los hijos muy por el contrario de lo que se piensa, la situación puede tender a complicarse si no se han solucionado los conflictos que les aquejan. Todo el tiempo es para los hijos, ni tiempo para cada uno ni para la pareja, el amor de madre impera sobre el amor de pareja, se deja de tener relaciones sexuales o de manera muy esporádica, y con no mucha pasión y bastante frialdad. La mujer aparentemente se siente completa como madre, aunque nunca está del todo satisfecha. Olvida que también es una mujer. Y el hombre en estos casos suele padecer de fuertes celos, por lo general de manera inconsciente. Se olvidan de que una pareja son dos, de que cada uno debe alcanzar su lugar y su satisfacción, y que los hijos son una parte de la familia, mas no de la pareja. 

Las sesiones con psicoanálisis brindan un espacio que muy difícilmente pueden conseguir solos, porque algo ha de cambiar, nuevas palabras, una nueva ideología acerca del amor, la pareja, el sexo, la familia. Se pueden construir otras maneras de relacionarse más satisfactorias.


Divorciarse es más caro que psicoanalizarse



miércoles, 3 de octubre de 2012

"Síndrome de la media naranja"



Cuadro: "Añorando la media naranja"

Muchas parejas llegan a la consulta con la queja de que no reciben del otro algo que les falta y que necesitan, sienten que no les complementa y se sienten insatisfechos.   Para este tipo de parejas en el caso de las relaciones sexuales, por ejemplo, el goce es un goce compartido entre dos, para ellos no existe un goce de uno y un goce del otro, creen que solo hay un mismo goce en juego, como si el otro fuera más una parte de nosotros mismos que un individuo.  Es así como con ésta idea esperamos del otro que goce de lo mismo que yo gozo, casi le exigimos que  llegue al orgasmo al mismo tiempo que yo, que sepa de antemano cuales son nuestros deseos sin pronunciar una palabra por nuestra parte. Y no solo eso, sino que le pedimos que nos de lo que nosotros o no aceptamos y/o no logramos para nosotros mismos.  A las parejas les iría mejor si toleraran que se trata de goces completamente diferentes: el de ella y el de él. El tiene una relación con ella que no tiene nada que ver con la que ella tiene con él, ella goza de unas cosas diferentes a las de él, de por sí sabemos que ella espera ser amada y él deseado, aunque no puedan del todo.   Cada uno es una persona única, semejante y diferente al otro.  La búsqueda de la perfección estropea las relaciones de pareja y genera muchos problemas tanto en la comunicación, como en la convivencia y las relaciones sexuales, y a su vez es una manera de negar las “infinitas”  (depende del deseo de cada uno) y desconocidas posibilidades que podemos desarrollar en nuestra vida y en nuestras relaciones.  El síndrome de la media naranja genera relaciones dependientes, donde se enfatiza el sentimiento de propiedad privada sobre el otro.